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martes, 5 de enero de 2010

Demasiado calor

-El agua fría sale caliente por el surtidor –rezongó la Cameron-, la luz se cortó temprano, el suelo me asa la planta de los pies, parte de mi huerta está quemada por el sol y los pájaros caen muertos de los árboles.

-Hacen 45 ºC, ayer 43 ºC y para mañana está pronosticada una máxima de 47 ºC. Qué otra cosa puede pedir en esta época además de calor? –preguntó Dufín arreglando la yerba del mate.

-El pase a la Base Marambio –respondió la Cameron- Aunque me conformo con que le pida a Mr. Runey que libere un poco de agua de la mina, cosa de intentar salvar el maíz. Si no también pierdo los chanchos, que se van a morir de hambre.

-Ud. tuvo el turno de riego la semana pasada. El próximo le toca dentro de ocho días.

-Se van a secar todos los cultivos, ya lo sabe. Los otros agricultores no se quejan? –preguntó.

-La mayoría tiene riego subterráneo, el precio FOB de la alcaparra da para eso y mucho más -dijo Dufín-. Lo lamento, hay que cumplir con el Código de Aguas. Si el Estado fuese más eficiente con la obra pública y los políticos menos corruptos, tal vez Ud. hoy podría tener agua para regar. Mire, tengo que cerrar la oficina. Se le ofrece algo más?

La Cameron salió de la Oficina de Hidráulica sin saludar. A veces Wikigasta se le ocurría el Infierno, Mr. Runey Lucifer, Dufín o cualquier otro un espíritu del mal y ella una condenada. Enfrentar esto implicaba una sedición a cierto orden preestablecido; en particular, al derivado de la prepotencia de su ánimo. Comenzó a caminar hacia la oficina de la Star Gold Inc., maldiciendo el calor. La espiral de silencio sofocante que derribaba todo se hizo innegable.

viernes, 16 de octubre de 2009

El pueblo

Después de andar tres días, uno llega a Wikigasta, pueblo polvoriento, en el que una retícula acuática marca el espacio. Los canales se entrecruzan, definene los recorridos posibles y los límites políticos. Llevan agua que permite el verde, la vida social y eso. No hay calles tortuosas, todo es plano, recto y previsible. A veces viene el viento que baja de la montaña, seco y caliente.

En la sombra del chañar está Armando, masticando una ramita de ajenjo. Al lado y apoyado contra el tronco, Dufín, elogiando el sueño. Allá, en el Rastrojero estacionado en la plaza, un chacarero esperando que abra el boliche de García. Es verano y es la siesta en Wikigasta. No vuela una mosca, el aire es pesado y aplasta hasta las gallinas. El paisaje no se mueve; pero es increíble, me levanto de la silla y mis movimientos son fáciles. Miro el reflejo del sol en el agua que corre por la acequia y encaro hacia la plaza.